02 junio 2010

de mayor quiero ser mujer florero



De un lado de la puerta de la oficina, mudanza (no sé cuantas llevan ya este año), armario metálico para arriba, armario metálico para abajo.

Del otro lado de la ventana, la obra del tranvía, además en dos frentes, toda la mañana taladrándome la cabeza.

Enfrente, uno de mis compañeros trasteando unos papeles, yo creo que está haciendo tiempo para tomarse el café conmigo. Me niego, para 10 minutos al día que tengo para mí, no quiero que me cuente su vida, no me interesa. Aún así no puedo evitar que me hable mientras fotocopia unas cosas (nota mental: sonríe).

Me he hecho una profesional de la sonrisa falsa.

Les importa poco si mi vida va bien o mal, si me encuentro mejor o peor, sólo importa aparentar, sólo quieren que sonría. Para eso compraron un florero. Y yo prefiero sonreir que dar explicaciones de mi mala cara en ciertos momentos.

Todos contentos.

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